Desde un tiempo considerable que me obsesiona una historia, la cual comienza con una familia de clase media-alta tradicional del Japón de principios del siglo XX... Una familia como cualquiera de aquella época y lugar. La protagonista se llamaba Sada Abe.
El padre entrega a la hermana de Sada, Teruko, como castigo por su entrega al sexo, muy poco propia de una Yamato Nadeshico, a un burdel (una practica común para el estrato social en aquel momento histórico) Su hermano, Shintaro, fue un mujeriego y dilapidador. Y, nuestra heroína, Sada Abe, quién haría una transición de delicada geisha a prostituta del barrio rojo, de prostituta a mucama, de mucama a autora, de autora a actriz y de actriz a camarera "atracción".
No se equivoque estimado lector, no voy a enredarlo con una pormenorizada biografía (hay bastante escrito de ella en la red como para que una simple busqueda no le sacie la curiosidad), me interesa tan solo pensar en la relación de poder que desarrolló con su amante (Kichizo Ishida), su trágico fín y conectarlo, de algún modo, con lo escrito por otra oscura figura, porque en mi mente las palabras de Isidore Ducasse resuenan armónicamente con esta historia, el placer en la crueldad, el destruir y amar al mismo tiempo. Maldoror, con el genero y época trastocados, mis respetos hacia vos, y tu romántico acto de mutilación...
Sobre Sada Abe
Sobre Isidore Ducasse
El padre entrega a la hermana de Sada, Teruko, como castigo por su entrega al sexo, muy poco propia de una Yamato Nadeshico, a un burdel (una practica común para el estrato social en aquel momento histórico) Su hermano, Shintaro, fue un mujeriego y dilapidador. Y, nuestra heroína, Sada Abe, quién haría una transición de delicada geisha a prostituta del barrio rojo, de prostituta a mucama, de mucama a autora, de autora a actriz y de actriz a camarera "atracción".
No se equivoque estimado lector, no voy a enredarlo con una pormenorizada biografía (hay bastante escrito de ella en la red como para que una simple busqueda no le sacie la curiosidad), me interesa tan solo pensar en la relación de poder que desarrolló con su amante (Kichizo Ishida), su trágico fín y conectarlo, de algún modo, con lo escrito por otra oscura figura, porque en mi mente las palabras de Isidore Ducasse resuenan armónicamente con esta historia, el placer en la crueldad, el destruir y amar al mismo tiempo. Maldoror, con el genero y época trastocados, mis respetos hacia vos, y tu romántico acto de mutilación...
Sobre Sada Abe
Sobre Isidore Ducasse
